4. Cómo salir del laberinto.

Resumen de lo publicado

En el primer artículo de la serie se concluía que los principios de la Calidad Total son tan antiguos como el mundo y como el sentido común. Sin embargo, es necesario adoptar una actitud de aprendizaje permanente para aplicarlos cada vez mejor. En el segundo, se dieron algunos ejemplos de cómo estos principios, adoptados por una compañía o por un país, son la base para su éxito a largo plazo si se persiste constantemente en su aplicación efectiva.

El tercero plantea una difícil cuestión: por una parte, para que el esfuerzo de mejora sea permanente ha de ser de provecho para todos los implicados y, por otra, parece que hay situaciones en que el intento de ganar de cada uno lleva a la ruina colectiva.

Se invita de nuevo a los lectores a participar en las reflexiones de los autores a través de la redacción de la revista o dirigiéndose a los autores.

Dice la razón: tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón,
que dices lo que no sientes.

Antonio Machado

El lector pone cara de acreedor a fin de mes:

- Sr. Aprendiz, nos ha prometido Vd. que hoy nos daba la solución del dilema del prisionero .

- Pero ¿qué dice?, hombre, si lo que medio prometí es casi lo contrario ... Y bien quisiera yo darla: lo que pasa es que hasta ahora nadie la ha encontrado.

- No me diga Vd., tercia Joaquín Vílchez , El Gato . Con la cantidad de gente de estudios que hay por ahí dándole vueltas al caletre todo el día.

- Pues no señor, no han dado con la solución, y eso a pesar de haberse escrito sobre este asunto centenares de libros, artículos y tesis doctorales. Hay incluso una en que se relaciona el dilema con la forma en que la sociedad islandesa evolucionó durante la Edad Media ...

Está claro que el lector empieza a encresparse.

- Digo yo que alguna solución habrá porque una de dos: o la gente no se encuentra nunca en circunstancias como las del dichoso dilema, o de alguna forma saldrán de él si se encuentran en él metidos. ( Ver Intentos de Solución).

Intentos de Solución

Se han ensayado, entre otras, estas vías:

  1. Si cada jugador parte de que el otro es igual que él en todo, se deduce que ambos elegirán A o ambos B. Es claro entonces que es mejor A. (Elegante pero poco realista: todo el mundo se cree más listo que el otro).
  2. Supongamos que el juego se juega muchas veces y cada jugador tiene una estrategia. Por ejemplo,. una estrategia es jugar siempre A; otra, jugar alternativamente A y B; otra jugar la primera vez A y, a partir de la segunda, hacer lo que el otro jugador haya hecho la vez anterior ("ojo por ojo"). Se puede estudiar así el efecto a largo plazo de cada estrategia.
  3. A lo anterior se añade que, además de jugarse muchas veces, se juegue entre muchos jugadores que se enfrentan cada vez por parejas cambiando de pareja al azar.
  4. A más largo plazo, se puede suponer que se trata de un proceso de selección natural: en las condiciones del punto anterior, cada jugador tiene, después de un cierto número de jugadas, una descendencia que hereda su estrategia y que es más o menos numerosa dependiendo de la ganancia acumulada por el progenitor en la etapa que termina. Se han simulado cosas así por ordenador para ver hasta qué punto son ventajosos en la selección natural los genes "egoísta", "cooperador", "ojo por ojo" y otros muchos. Curiosamente, el "ojo por ojo" suele salir bastante mejor parado que otros a pesar de su aparente simpleza.

- En eso lleva Vd. mucha razón, quiero decir en lo segundo: de alguna forma salen aunque unas veces peor (cuando se guían exclusivamente por la razón) y otras, mejor.

El lector no sabe ahora si seguir leyendo o dedicarse a algo realmente útil:

- ¡Dios nos valga. Las cosas que hay que oír! Ahora va a resultar que no es práctico fiarse de la razón.

- No, perdone Vd.. Lo que yo he dicho, y lo mantengo, es que la misma razón nos está diciendo que guiarse exclusivamente por ella puede ser perjudicial para uno.

- Pues ya me dirá el Sr. Aprendiz de qué otra cosa podremos guiarnos.

El Gato lleva un rato sin saber si meter baza o no y se ve que ya no puede más.

- Ustedes dispensen. Yo no sé si la razón sí o la razón no, pero, por lo que llevo entendido , lo que aquí viene al pelo es lo de "la avaricia rompe el saco" o, como dice a veces el Sr. Aprendiz, "intentar maximizar las ganancias puede minimizarlas", que queda más fino.

          Y ya que estamos, me van a perdonar, pero para mí que se han metido Vds. en un laberinto y ahora no saben salir. Y lo que hace falta es no meterse en el laberinto.

          A ver si me entienden: el Sr. Aprendiz, cuando nos contó lo del prisionero, se empeñó en poner la condición de que los dos jugadores no se podían hablar y ahí está la primera trampa. Si se hablan, ya está resuelto: se ponen de acuerdo en elegir los dos A y ya está. Hablando se entiende la gente ¿ no verdá usté ?.

- ¿Y si luego uno engaña al otro y elige B?

- Pues en el pecado llevará la penitencia. Por que el otro hará lo de "ojo por ojo" ¿O es que alguien se cree que cuando se habla de lo que vale mantener la palabra se está hablando por hablar?

          Al Aprendiz le da el pálpito de que acaba de aprender algo: la ética puede ser provechosa. Y le viene a la memoria la siguiente parrafada que leyó hace tiempo en un libro que le causó mucha impresión S. I. Hayakawa. El lenguaje en el pensamiento y en la acción, UTEHA, México, 1967. Hay ediciones más modernas en inglés. :

          Las gentes que se tienen por aferradas a la realidad, como los poderosos líderes políticos y los hombres de negocios, así como los ganapanes y vividores de pequeño calibre, tienden a suponer que la naturaleza humana es egoísta y que la vida constituye una lucha en que sólo sobreviven los más aptos. Según esta filosofía, la ley fundamental que debe regir la vida del hombre es, a pesar de su barniz de civilización, la de la selva. Los más "aptos" son quienes pueden desplegar en la lucha más fuerza, más astucia y menos escrúpulos.

Cuando se lo recita, El Gato salta:

- ¿Y Vd. cree que esas gentes están de verdad aferradas a la realidad? A lo que están aferradas es a lo que hacen, y luego lo cuentan todo como les viene bien para justificarse y arrimando el ascua a su sardina.

- Pues a lo mejor lleva Vd. toda la razón y en ese caso, lo que nos convendría a todos, en nuestro propio beneficio, es hacernos una lista de factores, tanto en favor como en contra de la cooperación y obrar en consecuencia.

- ¿Y por qué no la hace Vd. y lo hablamos?

Al Aprendiz le ha salido lo que abajo puede verse.


Bases de la Cooperación

... y sus contrarias
  1. La ética o sentimiento moral obliga a quien no la reprime a actuar de forma cooperativa. No se es libre de hacer otra cosa.
  2. Algo parecido pasa con el sentimiento de solidaridad : si el otro es mi compañero, mi amigo o sencillamente un miembro de mi colectividad (un familiar, un cofrade de mi cofradía, uno de mi pueblo y un largo etcétera) "no le voy a hacer esa faena".
  3. La confianza es un requisito de la anterior. "Yo no le voy a hacer esa faena porque él no me la haría a mí".
  4. Las reglas "externas" (autoridad, sanciones, etc.) pueden resolverlo todo, o complicarlo más aún, ya que cabe eludirlas. Probablemente sólo son eficaces como refuerzo de los otros factores si éstos están suficientemente extendidos en la sociedad.
  5. Más eficaz suele ser, por lo tanto, la sanción social y el ejemplo : "¿Qué dirán de mí? ... Me pueden aislar ...", "Así es como lo hace el jefe".
  6. La comunicación , si es auténtica, facilita, pero no determina, todo lo demás
  • Para ganar, alguien tiene que perder. Y, en consecuencia, si alguien tiene algo, a alguien se lo habrá quitado, etc.
  • El enemigo natural. Tiene muchos nombres, generalmente por parejas: serbio, croata, sindicato, patrón, católico, protestante. El etcétera es aquí literalmente terrorífico.
  • El cinismo del experimentado: Yo ya soy adulto, soy un hombre de negocios, la vida es así, ...

Todos ellos no son más que clichés mentales que se asientan en generalizaciones incorrectas de la realidad. Si las cosas fueran siempre así, sencillamente no existiríamos.

Francisco Morales Delgado
Alejandro Moreno Romero
Socios de TQM ASESORES
(Artículo publicado en el número 46 de QUALITAS hodie )


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